Iniciamos el año con muchos propósitos, entre ellos, el cuidar la salud a través del ejercicio y comer sanamente. ¿Pero realmente cumplimos este propósito?

En entrevista, la licenciada en nutrición, Adriana Paredes Mata, aseguró que desafortunadamente al profesional en nutrición la gente lo busca por temporadas, moda o por estética, más que por prevención de enfermedades y tener un estilo de vida saludable.

Es decir, lamentó, la gente prefiere comer sano a inicio del año, para enfundarse trajes de baño en Semana Santa, por fiestas de graduaciones escolares y previo a navidad.

Entrevistada en el marco del día del y la nutrióloga, la presidenta del Colegio mexicano de nutricionistas en Michoacán, reseñó que México vive una verdadera crisis de sobrepeso y obesidad, que deriva en enfermedades como diabetes, hipertensión y cardiovasculares, que son las principales causas de fallecimientos en nuestro país, y todo ello, remarcó, a consecuencia de una inadecuada alimentación del pueblo mexicano.

En charla conjunta con el presidente del Instituto Nacional de Educación Médica Continua en Michoacán, doctor Maximino César Jiménez Zavala, éste describió que los principales indicadores en los resultados de exámenes de sangre que el médico general ordena al paciente, las elevaciones en triglicéridos, colesterol y ácido úrico, por ejemplo, indican una negativa ingesta de alimentos del mismo.

Subrayó que no existe pretexto alguno para evitar la visita a la nutrióloga, puesto que, en el sector público, en clínicas y hospitales, existen nutriólogos de acuerdo al numero de pacientes. “Una buena ingesta de alimentos disminuye incluso la ingesta de medicina, ya que la sana alimentación es la piedra angular para prevenir padecimientos”, acotó.

Tras señalar que la nutrióloga y el médico general realizan un trabajo en equipo, Paredes Mata dio a conocer que ambos profesionales previenen enfermedades, desde las acciones de la sana alimentación y el cuidado de la salud a través de los estudios auxiliares de laboratorio, respectivamente.

La nutrióloga evalúa, previene y trata problemas con la alimentación, adaptando la valoración nutricional a la vida personalizada del paciente, tomando en cuenta, edad salud, enfermedades, entorno familiar, economía y estilos de vida, añadió.

Mientras que Jiménez Zavala advirtió que las enfermedades comienzan por la boca, con la ingesta de negativos hábitos alimenticios que deriva en infartos, dado que estos “se fabrican desde la infancia”.

Mientras que el médico fustigó productos chatarra con exceso de harinas y azúcares, tales como pizzas, hamburguesas y refrescos embotellados, entre otros, la nutrióloga se pronunció por no satanizar todo tipo de alimentos y antojitos mexicanos. “Lo negativo del consumo es el exceso”, indicó.

Y acudió a una fórmula denominada “80-20” que significa comer sano en la primera proporción y darse pequeños gustos en la segunda cantidad.

Sin embargo, coincidieron en que más allá de costumbres ancestrales y culturales de la gastronomía del país, al consumidor de nada le han servido ni la colocación de etiquetados o sellos en envoltorios de productos alimenticios ni la elevación del costo en los refrescos en este país, que se sigue preciando de ser el primer consumidor de bebidas embotelladas en todo el mundo.

Respecto a planes de alimentación que debe atender una persona que desea bajar de peso por mantenerse sana, Adriana Paredes recomendó: preguntar por el título y cédula profesional de la nutrióloga, que esta realice una evaluación integral del paciente con peso y talla; que se brinde explicación detallada del porqué de cada alimento a sugerir, que no se prometan cambios inmediatos sino que el profesional de la nutrición se adapte al paciente y su familia sin imposiciones sino con acompañamiento y orientaciones. “Los nutriólogos no debemos de trabajar desde la moda, con base a temporadas, ni con dietas rigurosas, sino con evidencia científica”, añadió.

Al “poner el dedo en la llaga”, César Maximino Jiménez dio a conocer que hasta siete de cada diez pacientes hospitalizados o que acuden al médico general, su padecimiento tiene su principal origen en la ingesta negativa de alimentos. “Una alimentación es base de buena salud porque muchas enfermedades se previenen por la alimentación y actividad física diaria”., remató.

Y volvieron a coincidir: en las últimas dos décadas, este país se puso a engordar -dicho con respeto- producto de la negativa alimentación, puesto que de dos o tres décadas atrás, la gente era de complexión delgada, porque hacía ejercicio, caminaba y se alimentaba con productos sanos.

Puntualizaron que en el país existe carencia de educación en salud y para comer sanamente. “La educación para la salud y la sana alimentación en Mexico es letra muerta con el primer lugar en el mundo en consumo de refrescos”.

La nutrióloga recomendó consumir productos tales como frutas solas, sin acompañamiento de cremas, azucares, entre otros. “Lo más sencillo es lo más rico y lo más barato”, abundó.

En tanto que el médico general arremetió en contra de los productos milagrosos para bajar de peso que ofertan diversos comercios ante la complacencia de autoridades de la Comisión Federal para la Prevención de Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), que incluso ponen en peligro la salud y la vida de quienes los consumen, con base a recomendaciones de particulares sin advertir los serios riesgos de enfermedades secundarias.

“Hoy en día es más fácil creer que pensar”, sentenció.

“No existen productos milagrosos ni fórmulas mágicas para bajar de peso más que acudir con una nutrióloga y hacer ejercicio, comer sano y ejercitación diaria, advirtió finalmente por su parte, Adriana Paredes, quien también se desempeña como nutricionista en guarderías públicas y privadas.