Originalmente, para la tradición católica, La Candelaria tiene que ver con la fiesta de purificación de la virgen María en el templo, tras haber transcurrido cuarenta días después del nacimiento del Niño Jesús, y señal de la conclusión del ciclo de la Navidad.
La Candelaria, como purificación de la virgen María, ha tenido lugar en México desde la llegada de los españoles, es hasta después de la Revolución, que el Niño Dios adquiere mayor relevancia en el festejo. Actualmente, cada 2 de febrero, principalmente en el centro del país, se ha adoptado la costumbre de vestir a los Niños Dios de diferentes maneras, ya sea con atributos de los santos patronos venerados en la región o incluso con atuendos relacionados con los gustos particulares de cada familia.
El P. José de Jesús Aguilar, subdirector de Radio y Televisión de la Arquidiócesis Primada de México, explica que en “el día de la Candelaria se recuerda que San José y la Virgen María, 40 días después del nacimiento del Niño, fueron al Templo de Jerusalén para presentarlo con la ofrenda de dos pichones o palomas”.
Los tamales y el festejo del 2 de febrero
A manera de continuación de la festividad de Día de Reyes, el día de la Candelaria se suele celebrar con tamales y atole en una reunión en donde participan todos aquellos que estuvieron presentes en la típica celebración de la “partida de Rosca de Reyes”, en la que el afortunado padrino o madrina que sacaron el muñequito que simboliza al niño Dios, cumplen con la tradición de invitar tamales a todos los asistentes.
En México existen muchísimas tradiciones que generalmente se asocian de manera directa a la gastronomía, generando un estrecho vínculo entre la cultura y los platillos tradicionales de la gastronomía mexicana.



Lo anterior tiene incljuso orígenes prehispánicos.
El Día de la Candelaria en nuestro país, funde la costumbre religiosa con la antigua tradición prehispánica de ofrecer tamales en las fiestas que conmemoraban a los dioses de cada uno de los dieciocho meses del año náhuatl, tal como lo documentó Bernardino de Sahagún.
Los emblemáticos tamales son la comida estrella de esta fecha y aunque los acostumbrados son de salsa verde, de mole, de rajas y de dulce, en muchas partes de México, la creatividad del mexicano se ha hecho presente, dando giros inesperados a la receta original, obteniendo así algunos tan exóticos como deliciosos.
Podemos encontrar tamales dulces como son los de chocolate, de piña, de galleta, incluso de cajeta o dulce de leche, mientras que del lado de los salados podemos saborear de chapulines, de frijol, de verdolagas y hasta de cochinita pibil.
Fuente UNAM y ACI Prensa