Muchas residencias de lujo están construidas con lujosas comodidades: un campo de golf impecable de 18 hoyos, un club de playa privado e incluso un restaurante exclusivo con estrellas Michelin. En las selvas de la costa oeste de México se encuentra otra propiedad ultralujosa basada en una novedad: una pony hembra llamada Karen.

Karen y 48 de sus compañeros equinos son la atracción principal de Mandarina, una apuesta turística residencial multimillonaria que está en construcción al borde de un peñasco con vistas al océano Pacífico en la Riviera Nayarit. Su promotor con sede en México pretende que los establos palaciegos, diseñados por un famoso arquitecto, erigidos en el corazón de la propiedad donde las habilidades de dos profesionales del polo y su caballada de sementales atléticos están a disposición de todos los residentes ayuden a este complejo turístico de lujo ubicado en medio de la selva a posicionarse en el mapa de las élites.