Treinta años del TEEM; el análisis de la Dra. Yurisha Andrade Morales

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Treinta años del TEEM

Yurisha Andrade Morales*

En el treinta aniversario de la instalación formal del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán es imperativo reflexionar sobre el valor y la seguridad jurídica que las instituciones jurisdiccionales imprimen a los procesos políticos que permiten la renovación periódica del poder público y el impulso que dan al fortalecimiento de la democracia y al Estado de Derecho. En tres décadas de existencia, el TEEM se ha significado por garantizar el pleno respeto a las leyes, a la institucionalidad democrática de nuestra entidad y a la ciudadanía.

            Sabemos que la justicia electoral es fundamental para la democratización de las sociedades y que, incluso, en diversos momentos y latitudes ha sido un catalizador de la transición de regímenes autoritarios y dictatoriales que han empleado la violencia como un medio para resolver la incesante conflictualidad del juego político para tornar hacia regímenes democráticos que se sustentan en principios universales y procuran la defensa de los derechos de todas y todos conforme a reglas y procedimientos establecidos.

            Implementar medidas y condiciones para hacer realidad el principio de justicia electoral ha sido objetivo fundamental de las distintas reformas en la materia tanto constitucionales como legales, sobre todo, a partir de las elecciones de 1988, cuando el entonces partido hegemónico pierde fuerza y la oposición empieza a ganar espacios de poder y la sociedad adquiere mayor conciencia cívica por el incremento de la información sobre la vida pública de México. La participación ciudadana crece en los procesos electorales y con ello la necesidad de depurar instituciones y procedimientos que desaparezcan las prácticas del fraude de antaño e impriman una visión progresista de los derechos políticos.

            Michoacán no es la excepción. Así, la sexagésima quinta Legislatura del Estado emitió, el 12 de diciembre de 1991 el Decreto 122, que reformó el artículo 13 de nuestra Constitución, para sentar las bases de un sistema de medios de impugnación y para determinar la estructura y atribuciones de un órgano jurisdiccional electoral autónomo. Posteriormente, el 21 de diciembre de ese año, el congreso local, a través del Decreto 138, reformó y adicionó diversos artículos de la Ley Electoral del Estado, creando al Tribunal Electoral Estatal, mismo que se instaló el 14 de febrero de 1992.

            Desde su nacimiento, esta institución se ha ocupado de garantizar los derechos político-electorales de los y las michoacanas, así como de velar para que todos los actores se conduzcan con apego a la legalidad en los procesos electorales. En nuestro quehacer cotidiano y en la emisión de nuestras sentencias partimos de principios de observancia universal y de la aplicación de las leyes que nos rigen a los casos que resolvemos de acuerdo con nuestras atribuciones.

            Es mi convicción que la justicia electoral y los órganos encargados de hacerla efectiva, deben eliminar cualquier tipo de exclusión que impida el goce pleno de nuestros derechos políticos. El valor del TEEM, como institución jurisdiccional en materia electoral, radica en su capacidad para actualizarse y adaptarse a las exigencias de una sociedad en proceso constante de transformación que pugna por hacer efectiva la igualdad de todos y todas frente a la ley.

            El fortalecimiento de la democracia mexicana exige preservar el pluralismo que refleja la diversidad de nuestra sociedad y que, en cierta medida, se expresa en un sistema competitivo de partidos y en una sociedad cada vez más participativa. La transición política que hemos vivido en los últimos treinta años es resultado del consenso logrado por los actores políticos para instaurar y modificar por la vía de las reformas electorales las reglas del juego político que hoy se desarrolla por cauces institucionales.

            Fue la competencia política creciente y la necesidad de erradicar la violencia y las prácticas del fraude electoral lo que permitió el nacimiento y evolución de instituciones para la administración electoral y para garantizar el control de la legalidad de los comicios. Hacer posible el apego a los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad en las elecciones de Michoacán ha sido posible por el resultado del esfuerzo de instituciones como el TEEM que hoy son producto de una construcción colectiva y forman parte del patrimonio democrático de nuestra entidad.

*Magistrada del Tribunal Electoral del Estado de Michoacán

@YurishaAndrade