
| “México decidió dejar de reprobar alumnos… sin explicar cómo piensa enseñarles más.” |
La discusión no es menor, la Suprema Corte avaló la eliminación de la reprobación automática en educación básica bajo el argumento de proteger el derecho a la educación y evitar que miles de niños sean expulsados silenciosamente del sistema educativo por malas calificaciones, en teoría, suena progresista, en la práctica, el problema es otro: aprobar automáticamente no es educar automáticamente.
Los países que han reducido drásticamente la repetición escolar no lo hicieron simplemente “dejando pasar” alumnos, lo hicieron construyendo sistemas de acompañamiento académico, tutorías personalizadas, intervención temprana y seguimiento individual, ahí está el detalle que en México nadie parece querer discutir.
Islandia y Noruega son ejemplos recurrentes de modelos donde reprobar es excepcional, sin embargo, ambos países cuentan con estructuras de apoyo escolar permanentes, detección temprana de rezagos y sistemas pedagógicos enfocados en competencias, incluso así, sus resultados no son extraordinarios, en la última prueba PISA, Islandia obtuvo 459 puntos en matemáticas y Noruega 468, apenas cerca del promedio de la OCDE.
China, en cambio, representa el otro extremo, algunas regiones chinas redujeron la repetición escolar, pero acompañaron esa decisión con una disciplina académica brutal, jornadas intensivas y seguimiento constante al desempeño, resultado: Macao-China se colocó entre los mejores sistemas educativos del planeta en PISA.
México obtuvo 395 puntos en matemáticas.
Ese dato debería paralizar cualquier intento de triunfalismo pedagógico, porque no estamos hablando de un sistema educativo sólido que decide modernizar sus métodos, estamos hablando de un país donde millones de estudiantes tienen problemas severos de comprensión lectora, razonamiento matemático y aprendizaje básico.
Entonces la pregunta es inevitable: ¿cómo puede funcionar una política de aprobación automática en un sistema que ni siquiera logra garantizar aprendizaje mínimo?
La Corte habla de derechos, pero el derecho a la educación no significa únicamente permanecer sentado en un salón de clases, significa aprender y ahí es donde la narrativa oficial se derrumba.
Porque nadie explicó cuál será el mecanismo de acompañamiento académico, nadie habló de tutores, de psicopedagogos, de reforzamiento escolar o de intervención focalizada, lo único que quedó claro es que reprobar será cada vez más difícil.
Es decir: el problema del rezago intelectual en México …. lo desaparecen administrativamente.
Y mientras eso ocurre, el gobierno abrió otro frente igual de desconcertante, Mario Delgado anunció modificaciones al calendario escolar con el argumento del calor extremo y el Mundial de Futbol de 2026,primero se habló de ampliar vacaciones por las altas temperaturas; después vino la reculada parcial tras la presión política y administrativa.
Pero el fondo vuelve a ser el mismo: improvisación.
Porque si el argumento es el cambio climático, entonces esperaremos otro recorte de días el próximo año, porque el calor no desaparecerá y si el argumento es el Mundial, el mensaje resulta todavía más preocupante: parecería que el espectáculo deportivo tiene prioridad sobre la discusión educativa estructural.
Lo más revelador no fue la propuesta inicial, fue la reacción posterior.
Primero apareció la presidenta defendiendo políticamente al secretario, después vinieron los gobernadores y secretarios estatales alineándose institucionalmente para matizar y corregir el anuncio, pero en toda la discusión hubo un gran ausente: los estudiantes.
Nadie habló del rezago educativo postpandemia, nadie habló de comprensión lectora, nadie habló del desastre matemático nacional, nadie habló de aprendizaje.
Y quizá ahí está el verdadero problema de fondo: México convirtió muchas áreas técnicas en espacios de cuotas políticas.
Hoy vemos personajes que ayer dirigían partidos políticos, campañas electorales o estructuras de operación partidista, ocupando áreas tan delicadas como educación, finanzas o salud pública, el mensaje es devastador: estamos ante una camada de políticos genios y todólogos o la lealtad política pesa más que la capacidad técnica
Porque cuando el 90% del criterio para ocupar un cargo es la obediencia y apenas el 10% es la preparación, las consecuencias terminan pagándolas generaciones enteras.
La educación no puede administrarse con lógica electoral, ocurrencias mediáticas ni cálculos políticos de corto plazo, porque un error en seguridad puede costar estabilidad, un error económico puede costar crecimiento, pero un error educativo puede costarle el futuro completo a un país.
Y México parece estar normalizando justamente eso: simular educación mientras produce generaciones enteras con enormes vacíos de conocimiento… pero oficialmente aprobadas.
POSDATA:
“… Mexico sigue subestimando algo fundamental: lo que ocurra en Washington en los próximos meses, impactara al país más que muchos debates internos …”
“… El caso Rocha Moya, se sigue administrando políticamente, pero hay ligas, que cuando se estiran demasiado, terminan rompiéndose de golpe …”
Es tiempo de los ciudadanos …. ¡¡¡¡con derecho a la educación, pero de calidad!!!!
Abelardo Pérez Estrada
Empresario, Analista, Expresidente CANACINTRA




