Las agresiones sexuales en la infancia, incluso una insinuación de un vecino o familiar, el acoso de los compañeros en la escuela, que afecta a 1 de cada 3 niños en el mundo, o la bofetada de un padre o una madre son solo algunos ejemplos de los tipos de violencia a los que se enfrentan millones de niñas y niños cada día.

La mayor parte de los actos violentos pasan desapercibidos, permanecen invisibles. Sin embargo, los niños que los sufren son más proclives a crecer inseguros, con falta de confianza y baja autoestima.

No solo las cicatrices físicas quedan marcadas para siempre, las heridas del miedo y la humillación pueden ser imborrables en la salud mental de un niño.

Aquí te dejamos un texto de Enrique Sierra, Storyteller de la UNICEF Comité Español, para hacer conciencia de estos temas, sobre todo en las prácticas o entrenamientos deportivos:

Cultivar cuerpo y mente. Actividades extra escolares. Complementar la educación escolar básica de tus hijos… Todo padre y madre ha afrontado la tesitura de “apuntar” a su hijo a un deporte, tanto con el objetivo de que el niño explote sus aptitudes en alguna práctica deportiva, como por ocio o pura distracción.

Mis sobrinos en particular juegan en el equipo de baloncesto del pueblo. Entrenamientos dos tardes entre semana y partidos los sábados por la mañana. Lo hacen en el pabellón del mismo pueblo cuando juegan en casa, o desplazándose a otras localidades de la provincia.

Ahí entran en contacto con sus amigos y compañeros de equipo, con el/la entrenador/a, árbitros/as… Adultos y menores, conocidos y desconocidos, tanto si es fútbol o baloncesto, como kárate, natación, tenis o judo. En entornos cerrados, lejos de casa…

Muchos padres y madres están presentes buena parte de ese tiempo, pero otros no pueden y “lo delegan”. No siempre se está, ni se puede ni hay por qué. Entonces, ¿qué pasa en todo ese tiempo que los niños están practicando su deporte en entornos no siempre seguros?

Teóricamente nada perjudicial pero, ¿cómo saberlo a ciencia cierta? En UNICEF pensamos que el deporte y el juego son derechos de todos los niños, tipificados además en el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño, y que son vitales porque son salud, felicidad y bienestar. Además, porque les enseñan valores fundamentales como la disciplina, el trabajo en equipo o el respeto a los demás.

Que los niños pueden sufrir muchas formas de abusos y violencia es de conocimiento general, pero que el deporte no escapa a esta realidad y que muchas veces viene de quien debería protegerles, no. El dolor y sometimiento del entrenamiento a veces puede llegar a confundir los límites.

Según estimaciones, 1 de cada 5 niños sufre violencia sexual de cualquier tipo en Europa: tocamientos, acoso, exhibicionismo, chantaje, pornografía, prostitución… Y todo esto en un entorno dominado generalmente por hombres, relaciones de poder desequilibradas, contacto físico, casos silenciados.

Estas 5 guías contienen a su vez un decálogo de primeros pasos para que los niños conozcan los límites y estén prevenidos contra el abuso en la practica de sus actividades deportivas:

  • El respeto es la primera regla del deporte
  • Cualquier hecho indeseado que haya podido ocurrir, no es tu culpa
  • El abuso sexual es un abuso de poder
  • Cada persona tiene su papel
  • Tu cuerpo es tuyo y puedes decir NO
  • Hay secretos que te hacen daño
  • El deporte debe hacerte sentir bien
  • No te quedes aislado: participa en todos los equipos que quieras
  • Habla, opina, decide y no te calles
  • Y, sobre todo, da el primer paso: ¡pide ayuda!

Con todos estos consejos, y mucha sensibilización y difusión, queremos evitar así todo tipo de abuso sexual infantil, no solo en el deporte, sino en el mundo en general, porque los niños no merecen sufrir violencia, acoso o discriminación de ningún tipo, porque sus derechos deben ser preservados y respetados. SIEMPRE.