EL DERECHO A LA CIUDAD

Morelia….más que un Centro Histórico, por Salvador García Espinosa

Como es propio de todas las ciudades, Morelia cambia y se transforma con el paso del tiempo, los cambios más evidentes se presentan en don “extremos” de la ciudad: en su Centro Histórico y en la extensión de la mancha urbana que ha propiciado su metropolización con los municipios de Álvaro Obregón, Charo y Tarímbaro.

A partir de la madrugada del 5 de junio del 2001, en que fueron retirados de la zona centro miles de comerciantes “ambulantes” que se encontraban, instalados de forma permanente, en todas las áreas peatonales como portales, banquetas, plazas y cerradas; se desató una dinámica de cambios, que han permitido transformar la otrora zona centro en un Centros Histórico de alto atractivo turístico a nivel nacional e internacional.

Es innegable que las acciones realizadas hasta el momento, han transformado significativamente la zona centro, pero vale la pena señalar, que esta mejora del Centro Histórico fue posible a través de importantes inversiones en infraestructura, pues se renovaron banquetas, pavimentos, plazas y jardines, además de cerradas peatonales, fachadas e instalaciones para la distribución de energía eléctrica de forma subterránea. Todo con el objetivo de dignificar para su disfrute el patrimonio edificado.

Aún es una asignatura pendiente, el desarrollo de acciones que permitan minimizar los impactos negativos que algunos proyectos relacionados han ocasionados en diversas zonas de la ciudad. Tal es el caso de las “plazas” que se construyeron para “reubicar” a comerciantes ambulantes y que en su mayoría sigues vacías. La especulación que propició el derribo de innumerables inmuebles, para transformarlos en estacionamientos públicos de alta rentabilidad.

Los casos extremos, son la reubicación de equipamiento como la Central Camionera, las oficinas del Poder Judicial, las oficinas administrativas del H. Ayuntamiento en la zona de Manantiales, con los consecuentes impactos en vialidad y usos de suelo. En otras palabras, no se solucionó la problemática, simplemente se trasladó fuera de la zona centro. Otro aspecto relevante, fue el proceso de gentrificación que ocasionó la revalorización del suelo y que terminó expulsando buena parte del uso habitacional, para ceder paso a usos más rentables como hoteles u oficinas.

Pese a lo anterior, hay que comprender que se trata de procesos de transformación que requieren de varios años y seguimiento, de aquí, que sea un acierto a destacar la coordinación administrativa entre dependencias, gracias a la generación de un organismo propio que atiende todo lo relacionado con el Centro Histórico a manera de una “ventanilla única” y que ha permitido garantizar la mejora de la imagen urbana y el éxito turístico.

A diferencia del área turística, existen colonias en las que resulta imposible caminar, las áreas aceras están invadidas por comerciantes establecidos, que usan las banquetas para exhibir sus mercancías, sin importarles que obliguen al peatón a caminar por la calle. Se observa un desorden en los usos de suelo, pues cualquier cochera se transforma en centro botanero, tienda o taller mecánico. Se incrementa la intensidad de las construcciones con segundos pisos o inclusos edificios de más de cinco niveles, deteriorando la imagen urbana y afectando la capacidad de la infraestructura instalada.

En la mayoría de las colonias, las calles se siguen usando como de doble sentido, aún y cuando sus dimensiones no lo permiten, pues entre los autos estacionados a ambos lado, apenas queda espacio para que circule un vehículo. Urge un diseño de sentidos viales que garantice fluidez y seguridad.

Tal y como acontece que la actual reposición de luminarias, que sin lugar a dudas mejoran substancialmente los niveles de iluminación y se esperaría que también la seguridad. Ahora que se celebra un aniversario más del cambio de nombre a la ciudad, convendría recalcar lo necesario e importante que resultaría que se aprovechara toda esta experiencia, para generar mecanismos similares para atender otras zonas de la ciudad, con el mismo interés y continuidad, como ha ocurrido en el Centro Histórico. Es innegable el éxito alcanzado para los turistas, pero igual o más importantes será un éxito de este tipo, para beneficio de los propios habitantes de la ciudad.