Monumentos iconos del pueblo de Zacán

Zacatán. 01 de febrero de 2017.- Esta comunidad indígena, se distingue por el gran acervo cultural que posee; comida y la pirekua han sido designados por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad; además de la música, la danza, la artesanía, también posee monumentos del siglo XVI que son iconos de este lugar, la iglesia de San Pedro; la huatápera con su capilla de Santa Rosa y en la explanada de la plaza, una gran escultura que recuerda a Nuestras Raíces, obra del maestro José Luis Padilla Retana.

Zacán es el epicentro de la cultura purhépecha, donde cada 18 de octubre se realiza el concurso artístico de la raza purhépecha al que se dan cita cientos de artistas y miles de visitantes a un auditorio que resulta insuficiente.

Aquí se rinde homenaje a la raza purhépecha con la escultura a Nuestras Raíces, obra de arte elaborada por el escultor moreliano José Luis Padilla Retana, en el año de 1992, con motivo de los 500 años de la invasión española allá por 1492. Pero más que a manera de homenaje, el maestro Retana estampó en la expresión de dicho monumento, la dignidad, el respeto y señorío que caracterizó al indio purhépecha que inicialmente era cazador.

Por cierto que en la instalación del monumento, se construyó provisionalmente una base de concreto con el proyecto de que en un futuro inmediato, se construiría algo adecuado a la arquitectura del lugar y acorde a un pueblo mágico.

Es una población con gran tradición cultural y musical, cuna de grandes compositores como Santos y Lambertino Campos, Bruno y Jesús Chávez, Domingo Ramos, Uriel Bravo, Vicente y Juan Méndez Medina o Longinos Ceras, entre muchos más, autores de sones y pirekuas que se han convertido en clásicas dentro de la música indígena, como La Josefinita, Flor de Canela, Flor de Hielo, Nendiskita, El Trigarante y muchas más. Como reconocimiento a ellos, varias de las calles y portales de Zacán llevan sus nombres.

La iglesia

Los encargados de proyectar y dirigir la construcción del templo de Zacán, fue Fray Agustín de Figueroa (1691-1694). Este templo, a pesar de los datos históricos, parece contener antecedentes franciscanos. Posibilidad que aumenta cuando se ven las estrechas relaciones formales que se pueden establecer con la huatápera de Uruapan, Angahuan y San Lorenzo.

La primitiva iglesia del siglo XVI tras ser reconstruida, se le dotó de varios retablos bien labrados. Para 1789, se nos dice que la iglesia es una nave despejada, de piedra y lodo, cubierta de tejamanil y torre adjunta.

El templo de San Pedro de fachada con sillares de cantera y portada de dos cuerpos, se aleja un tanto de las reminiscencias medievales, mudéjares o góticas y aún del que imprime la mano de obra indígena; así, es de mayor acercamiento a la renacentista, lo que le da un aire más urbano que rural, tanto es así que con su fecha de 1560, grabado en el friso, sobre la columna de la izquierda, esta portada es un antecedente contemporánea de la del templo de San Agustín de Morelia

La molduración y rosca del arco, así como el diseño de la ventana coral, son tan similares entre las del templo de Zacán y las del de San Agustín de Morelia, que podría considerarse ambas portadas como obras del mismo autor, y así lo indica hasta el gusto por historiar los frisos con citas en latín que refuerzan su hermandad, pues la afirmación “esta es mi casa”, de Zacán, corresponde con la expresión “esta es la casa de Dios”, inscrita en Morelia.

La molduración y rosca del arco, así como el diseño de la ventana coral, son tan similares entre las del templo de Zacán y las del de San Agustín de Morelia, que podría considerarse ambas portadas como obras del mismo autor, y así lo indica hasta el gusto por historiar los frisos con citas en latín que refuerzan su hermandad, pues la afirmación “esta es mi casa”, de Zacán, corresponde con la expresión “esta es la casa de Dios”, inscrita en Morelia.

La molduración y rosca del arco, así como el diseño de la ventana coral, son tan similares entre las del templo de Zacán y las del de San Agustín de Morelia, que podría considerarse ambas portadas como obras del mismo autor, y así lo indica hasta el gusto por historiar los frisos con citas en latín que refuerzan su hermandad, pues la afirmación “esta es mi casa”, de Zacán, corresponde con la expresión “esta es la casa de Dios”, inscrita en Morelia.

Las dimensiones del templo de Zacán tiene como medidas de 11.1 metros de ancho, por 50.8 metros de largo. El ex convento agustino del siglo XVI, cuyo claustro se encontraba en ruinas a un costado de la iglesia, sólo quedaban en pie dos arcos de medio punto encasetonados que descansan sobre pilares, que correspondían a la portería. El inmueble fue reconstruido hace algunos años al igual que la cruz atrial.

El atrio sirvió primordialmente como cementerio. Aquí se enterraba al común de la gente, mientras que las personas principales se sepultaban en el interior de la iglesia. Era, pues, tierra sagrada y para señalarlo se colocó una enorme cruz, el símbolo cristiano por excelencia. La cruz se levanta sobre un alto pedestal para dominar con sus siluetas el espacio abierto. En la actualidad, el atrio de Zacán es cuadrangular con bardas de piedra y dos accesos, cruz atrial adosada a la barda con una corona de espinas y las llagas labrada en cantera.

Es bien conocido que las huatáperas u hospitales de Michoacán, tuvieron gran difusión en los pueblos originarios desde el temprano tiempo del siglo XVI, jugando un papel importantísimo en la reorganización de la comunidad indígena de la región bajo el cristianismo, después de la invasión española.

En Zacán, la huatápera lo conforman un pórtico campanario mediante el cual se trascendía a un segundo elemento, un gran espacio abierto y en torno a éste, las habitaciones de la institución y, por último, como cuarto componente: la capilla de la Inmaculada Concepción, dominando todo el conjunto.

La capilla de Santa Rosa, conserva su techumbre de madera, realizada en distintas épocas; fue a mediados del siglo XIX cuando se pintó el techo de la capilla con las visualizaciones de la Letanía Lauretana, que lo convierten en un auténtico rezo visual, por lo que se puede considerar que la capilla del hospital de Zacán seguía siendo importante para la comunidad.

Siguiendo el orden de su rezo, la lectura iconográfica del techo de la capilla se debe comenzar desde la puerta de entrada, donde se leen las inscripciones: Jesucristo, escúchanos; Jesucristo, óyenos, tal como comienza la súplica devota. Avanzando por la izquierda, desde el coro hasta el presbiterio, continúa la oración.

El volcán

El 20 de febrero de 1943, inició actividad el volcán Paríkutin, la arena y ceniza cubrió campos, casas y estos monumentos históricos; los habitantes emigraron a diversas partes. Pero dicen que no hay mal que por bien no venga, y lo que provocó el volcán Paríkutin, se revirtió hacia el pueblo.

En otros lugares, los zacanenses se encontraron con la existencia de centros educativos donde se podían preparar mejor, tanto cultural como tecnológicamente, obteniendo de esta manera las armas necesarias para enfrentarse a los azares de la existencia.

A éstos siguieron muchos más que, después de asistir a sus estudios en centros educativos, su presencia se ha dejado sentir a lo largo y ancho del país y están colaborando en el progreso del mismo, así como de su propio pueblo.

Es por esto que un grupo de profesionistas, que a temprana edad salieron de su pueblo, adquirió conciencia del fenómeno que estaba sucediendo en su lugar de origen. Así, respondiendo a su ancestral sentido de comunidad, decidieron hacer algo. Llegaron a la conclusión de que, debido a las características altamente artísticas de sus moradores, podría ser un buen inicio revivir las fiestas principales del pueblo: la de San Lucas, el 18 de octubre.

Adquirieron conciencia del fenómeno que estaba sucediendo y respondiendo al ancestral sentido de comunidad, decidieron trabajar por el rescate cultural no sólo de Zacán, sino de los purhépecha en general.

Y encontraron un elemento común como detonador para el buscado reflujo cultural: la música y la fiesta tradicional. De esta forma se concibió y nació el Concurso Artístico de la Raza Purhépecha (P. Aguilera).

El Grupo Zacán sigue gestionando apoyos, proyectos y actividades en beneficio de la comunidad, como una forma de identidad con su cultura, con su pueblo, con sus raíces.

RED 113 MICHOACAN/Lamberto HERNÁNDEZ MÉNDEZ

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