Quiroga, Mich.- 2 de noviembre de 2018.-

Los cementerios de la zona lacustre se convirtieron en centro de reunión para las familias que residen ahí y las ánimas, en tanto que casas en las que este año se despidieron de un ser querido se convirtieron en un lugar de celebración.

Este efecto sólo se da una vez al año y atrae a multitudes.

 

Se trata de la noche de ánimas que hace que en los municipios de Quiroga, Pátzcuaro y Tzintzuntzan se escuchen acentos e idiomas de diversas latitudes del mundo, todos sorprendidos.

 

La información sobre las reservaciones en la región Pátzcuaro es que estaban agotadas desde hace un mes, pues las filas de vehículos eran kilométricas.

Las flores que se sembraron durante meses en Copándaro y Tarímbaro cumplieron con su propósito en la Zona Lacustre y sirvieron de Sendero espiritual como lo dicta la costumbre.

 

En Tzintzuntzan y Pátzcuaro se adornan las tumbas en tanto que en Santa Fe de la laguna que pertenece a Quiroga las casas en las cuales se perdió algún familiar este año se colocaron altares en los cuales se recibieron ofrendas de amigos y conocidos para después tener una cena familiar.

 

Así fue que con oraciones, cantos, bailes y degustaciones los michoacanos de la Zona Lacustre disfrutaron en familia y comunidad de la tradición que a partir de ahora comenzaremos a esperar durante un año.