Michoacán en llamas; el análisis del Dr. Salvador García Espinosa en, “El Derecho a la Ciudad”

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El Derecho a la Ciudad

MICHOACÁN EN LLAMAS

Por: Salvador García Espinosa

A finales del siglo XIX, en Francia se llevó a acabo una exposición denominada Francia en el siglo XXI y tuvo como objetivo mostrar como se imaginaba que los inventos científicos cambiarían nuestras vidas hacia el año 2000. En dicha exposición hubo un conjunto de postales elaboradas por artistas de la época, cuyo único ejemplar fue adquirido por el escritor Isaac Asimov, quien la tuvo en exposición durante 1986 en Nueva York.

Ante los múltiples incendios de los últimos días, Recordaba que en una de las postales se mostraba a bomberos combatir incendio desde las alturas, gracias a unos con trajes con alas que les permitía volar sobre las llamas del incendio. Ojalá y esa predicción se hubiera cumplido, seguramente el combate contra los incendios, hoy en día sería más efectivo. De disponer de helicópteros, se podría llegar al sitio del incendio de forma inmediata e incluso lograr la capturar a algunos de los responsables que provocan estas catástrofes ambientales. Sin duda alguna los avances tecnológicos logrados a la fecha, han superado la expectativa que se tenia a principios del siglo XIX, desafortunadamente no han sido acompañados de una mayor conciencia ambiental, ni de la responsabilidad que TODOS TENEMOS ante la conservación de nuestro Planeta.

De acuerdo con información de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), Michoacán es la entidad con mayores incendios en la República Mexicana, seguida de Guerrero, Durango y Chiapas. Las estadísticas señalan que mientras que el año pasado a esta fecha se habían registrado 63 incendios, actualmente superan los 180 en diferentes puntos de la entidad y la superficie afectada supera las 2 mil hectáreas. En el país, los daños se estima que superan las 46 mil hectáreas y los incendios han sido calificados como los mas devastadores en los últimos 10 años.

Después de observar por varios días a la ciudad de Morelia, cubierta de humo; las interrogantes son muchas y de muy diversa índole ¿Qué hacer? ¿Quiénes son responsables? ¿Porqué no hay culpables presos ante semejantes crímenes ambientales? ¿Cómo garantizar que los propietarios no saquen provecho para lograr un cambio de usos de suelo que les permita ahora el desarrollo de una huerta de aguacate? ¿Qué en verdad no se pueden evitar los incendios?

Tan diversas como las preguntas son las explicaciones que se escuchan…Es la temporada, se debe a descuidos,…Son intencionales para extender huertas de aguacate,…Se trata de una práctica común de la agricultura denominada de roza y quema, que a veces se sale de control,…Todo es porque cancelaron los fideicomisos y entre los que atendía este tipo de emergencias o desastres. Las cierto es que ante la magnitud de los incendios y ante el daño ambiental tan severo, las explicaciones que se escuchan suenan más a justificaciones, pero todas en su conjunto, a la ciudadanía no nos sirven de nada. Los incendios continúan y eso es un hecho irrefutable. Porque quienes argumentan un deslinde de responsabilidades debido a la competencia Federal, Estatal o Municipal, lo único que demuestran, es que siguen siendo partidos políticos y actuando como tales, aún estando en el Gobierno. 

Al parecer el Poder Legislativo cumplió su parte al decretar leyes y reglamentos diversos en materia ambiental, que cuando se revisan, sorprende ver que se consideran infracciones a la Ley, cambiar el uso de suelo de los terrenos forestales, sin contar con la autorización correspondiente; realizar las quemas en terrenos agropecuarios en forma negligente que propicie la propagación del fuego a terrenos forestales vecinos y en terrenos temporalmente forestales; causar daño o deterioro grave a los ecosistemas forestales; negarse, sin causa justificada, a prevenir o combatir las plagas, enfermedades o incendios forestales que afecten la vegetación forestal, en desacato de mandato legítimo de autoridad; provocar incendios forestales. Quelas sanciones establecidas son muy diversas, van desde amonestaciones, multas e incluso en algunos casos se habla de 10 años de cárcel a quienes provoquen incendios.

Pero como acontece en muchos otros casos, se trata de leyes imposibles de instrumentar, la evidencia más clara es que cada año son más los incendios, mayores las superficies de cambio de uso de suelo y rara vez se conoce de la detención de culpables, mucho menos que se les sancione.Seguramente por la temporada de elecciones, resulta ofensivo ver el derroche de recursos en campañas políticas, la cantidad de jóvenes que movilizan en cruceros y avenidas para hacer proselitismo, mientras los bosques se incendian y se escucha que no hay recursos para combatir el fuego, que muchos incendios se extinguieron porque ya no había nada que se quemara. Sabemos que los partidos políticos sólo deben cumplir con la obligatoriedad de ejercer de forma transparente el gasto y que, sin duda, el problema es más complejo y estructural, pues nos plantea la interrogante sobre ¿Cuál es la prioridad que la agenda ambiental tiene en nuestro País?

Desde el año 2019, el presupuesto para la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) encargada directa de proteger los bosques, ha tenido múltiples recortes presupuestales el último fue de 8.6% anual en su presupuesto para este año 2021, pese a que en para el 2020 ya se había tenido otro recorte previo. Incluso la organización de Greenpeace ha denunciado que el presupuesto de la comisión se ha reducido casi a la mitad desde 2012.

En múltiples entrevistas, funcionarios gubernamentales involucrados, han señalado que una parte de los recursos recortados se utilizaba en programas de empleo temporal, para pagar a personas de las comunidades rurales que realización de tareas propias de prevención, como las brechas corta fuegos, quemas controladas, limpieza y retiro de material seco, entre otras actividades sobre las que hoy ha quedado de manifiesto su imperiosa necesidad.

En la discusión al respecto de los incendios, se menciona al programa Sembrando Vida, porque algunos consideran que los recursos recortados a CONAFOR se utilizaron para este Programa y que, algunos propietarios propician la quema de sus predios para después solicitar el apoyo y sembrar árboles. Sin lugar a dudas que la realidad es mucho más compleja, pues este Programa también contribuye con el empleo temporal y busca generar un impacto ambiental al incrementar el número de hectáreas arboladas.

Como se puede observar, se trata de programas complementarios, ninguno puede considerarse sustito del otro. Porque ante los impactos del cambio climático, se requieren estos y otros programas más, resulta igual de prioritario y urgente garantizar la conservación de los bosques, como incrementar la cantidad de árboles.

El cambio climático esta aquí, las consecuencias las estamos sufriendo, no se trata de pensar en el futuro, se trata de actuar en el presente. De la misma forma en la que la contingencia de salud frente al Covid-19 obligo a replantear la normalidad, debemos repensar nuestras acciones individuales en el marco de la emergencia derivada del cambio climático y el Gobierno en sus diferentes esferas deben establecer la guía y el ejemplo.