A principios de mayo de 2019, la ONU lanzó una alerta y dio a conocer que cerca de un millón de especies van que vuela para declararse en extinción, algo que afectaría completamente nuestro entorno y el de la naturaleza (más), por lo que invita a toda la población a poner su granito de arena para que esto no llegue más pronto de lo que se espera.

Esto sucedió el pasado 29 de mayo en la ciudad de Torshavn, la capital de las Islas Feroe, ubicadas en dicho país. El portal abc.es informó que cerca de 250 ballenas y delfines fueron aniquilados por personas que se dedican a la caza de estos animales, y quienes les clavan arpones en el cuello para romperles la espina dorsal y posteriormente arrastran a los cetáceos a la orilla del mar.

Esto provocó que una parte considerable del agua marina se tornara roja, algo que pudo ser captado en fotos que ya le han dado la vuelta al mundo, despertando la indignación de varias personas en redes sociales.

Si esto suena como una atrocidad, la realidad es que por allá esa actividad no está mal vista. De hecho la caza de ballenas y delfines -además de la manera en la que se realiza- está regulada por la legislación de dicha isla, en donde cada año ocurren cosas cuando estos animales migran hacia el norte y son cazados para después comercializar su carne y sus pieles.

A pesar de todo voluntarios de la organización Blue Planet Society han denunciado la matanza y ha lanzado una petición para prohibir la caza de delfines ballenas en las Islas Feroe, tachando este acto como “brutal y cruel”. Por otro lado, los habitantes de las islas defienden esta práctica, asegurando que es una de las maneras en las que pueden sobrevivir, ya que la caza de estos animales les ayuda a comer y ganar dinero.

Con información de: Stephania Carmona