Enfoque Electoral

Los cimientos del INE.

David Alejandro Delgado Arroyo

Si le preguntamos a un Arquitecto sobre lo que entiende por cimientos, seguramente nos contestará que es el conjunto de elementos estructurales de una construcción cuya función principal es recibir las cargas de la edificación (peso propio, mobiliario, personas, viento, sismos, entre otros)  y transmitirlas de forma segura al suelo.

Pues bien, en estos momentos en que hay una serie de señalizaciones sobre desafortunadas acciones de un grupo de personas que pertenecen al sistema nacional electoral, es decir, no solamente me refiero al Instituto Nacional Electoral, sino también a los Organismos Públicos locales Electorales, es importante recordar los cimientos, a través de los cuales se han construido las autoridades electorales en este país.

Primero, hay que recordar que el otrora Instituto Federal Electoral, fue diseñado gradualmente, luego de las cuestionadas elecciones de 1988. Personajes de Estado de todas las ideologías confluyeron, a través de encuentros y desencuentros, pero al final consolidando acuerdos por la República, para darle a este país un sistema electoral que conquistara la confianza de la ciudadanía.

La primera conformación del Instituto Federal Electoral en 1990, fue concebida como un organismo público autónomo, sin embargo, su conformación se construyó como un organismo con la confluencia de los Poderes: Poder Ejecutivo, con la Presidencia del Secretario de Gobernación, Poder Legislativo, con la presencia de representantes de los grupos parlamentarios del Congreso de la Unión, y Poder Judicial, con los ConsejerosMagistrados, así como las representaciones de los Partidos Políticos.

La idea fuerza fue construir una institución imparcial con el espíritu de la magistratura, es decir, por un lado, Magistrados en el máximo órgano de dirección y con una conformación de un servicio profesional electoral  que trascendiera a los gobiernos, de manera que no influyera en lo más mínimo el resultado de las elecciones.

Además, la otra idea fuerza fue la ciudadanización, de manera que los Consejos Locales y Distritales, como órganos desconcentrados de dirección del naciente instituto Federal Electoral, estuvieran conformados por 6 consejeros ciudadanos con derecho a voz y voto, responsables de las decisiones organizaciones en el territorio.

En aquella discusión, hubo quienes querían al gobierno dentro de la naciente autoridad nacional como una forma de tener garantías de que la construcción de la nueva institución se llevaría a cabo, pero por otro lado hubo quienes no quisieron acompañar ese ingrediente.

De manera que tuvo que surgir el alzamiento armado del EZLN en Chiapas, para retirar a los Consejeros Magistrados del máximo órgano de dirección y sustituirlos, en pleno proceso electoral de 1994 por los Consejeros Ciudadanos, fortaleciéndose la ciudadanización de la organización de la elección; sin embargo, aún faltaba que la Secretaria de Gobernación dejara la Presidencia del Consejo General del IFE. 

Luego de las elecciones de 1994 que fueron cuestionadas por no tener piso parejo, se diseñó una nueva reforma electoral, que de manera gradual consolidara la ciudadanización con la presidencia del Consejo General determinada por las dos terceras partes de la Cámara de Diputados. Aunque los Consejeros de los tres niveles de los Consejos general, Locales y Distritales, dejaron de llamarse ciudadanos por electorales.

El diseño era impecable, porque las dos terceras partes de la Cámara de Diputados que designaban a las consejerías, la arquitectura constitucional obligaba a un acuerdo de las partes, sin embargo, aún quedaba resquicio para no considerar a minorías, como ocurrió en la designación de estas figuras en octubre de 2003.

Pero más estructuralmente con el olvido legislativo de un ajuste en la regla de la sobrerepresentación al introducir cambios en la figura de las coaliciones en 2007-2008, que llevó a una interpretación que no ha dejado de ser polémica.

De cualquier forma, los dos cimientos fundamentales del Instituto Federal Electoral, su profesionalización y su ciudadanización, que conviven en esas figuras de la colegialidad desconcentrada llamadas Juntas y Consejos, han sido una garantía de éxito, que llevó a la construcción de un sistema nacional electoral con la reforma de 2014 que conllevó la transformación del Instituto Federal Electoral en Instituto Nacional Electoral.

Uno de sus objetivos era abaratar las elecciones que crecientemente se venían incrementando en su costo, por tres elementos naturales: incremento poblacional, inflación e incremento de atribuciones. La solución, casilla única para elecciones federales y locales, así como homologación de criterios para documentación y material electoral. Ello además del nombramiento de las consejerías de los genéricamente llamados organismos públicos locales electorales, y la extensión del servicio profesional electoral nacional a estos organismos electorales estatales.

La homologación de la documentación y material electoral tuvo una buena causa para generar condiciones de votación iguales en todo el territorio nacional, sin embargo, el mercado tuvo un incentivo que en estos días se ha visibilizado en una de las crisis más graves por las que ha pasado la autoridad electoral.

No es menor decir, que las adquisiciones en el Instituto Nacional Electoral debe atenderse un complejo reglamento, que implica la colegialidad en Comités y Subcomités de adquisiciones, arrendamientos y servicios, en donde en el central, debe participar inclusive el Órgano Interno de Control, cuya participación no solo se limita allí, sino en una serie de procedimientos de adquisiciones.

Quienes actúen fuera de norma, tendrán que responder por sus hechos; pero eso no nos debe nublar la vista, de que aún el Instituto Nacional Electoral conserva dos cimientos relevantes que hay valorar: su profesionalización y su ciudadanización.

En lo que queda de esta semana, los Consejeros del Consejo Local del Instituto Nacional Electoral en Michoacán nos reuniremos en jornadas intensas de muchas horas de trabajo, para valorar 288 expedientes para nombrar a 77 Consejerías, y además valorar ratificar a 44 consejerías, con el propósito de que la semana entrante valoren nuestra propuesta las representaciones de los partidos políticos, para llegar al 20 de noviembre al nombramiento y el 30 de noviembre puedan instalarse los 11 Consejos Distritales del INE en Michoacán, construyendo ese elemento de ciudadanización.

Pero la ciudadanización no se queda allí, también se suma en el uso del derecho ciudadano a la observación electoral, e incluso en el uso del derecho al acceso a la información.