En esta comunidad indígena de Zacán, considerada el epicentro de la cultura purhépecha, se lleva a cabo la adoración del Niño Dios, el día 6 de enero de cada año, el Día de Reyes, donde integrantes de la danza de Los Viejitos le bailan, encabezados por el Tatá K’eri y la Amamba; Los “correos”, son ahijados del carguero que llevan los mensajes a danzantes y músicos, que bailan y se visten estrafalariamente. Es una gran fiesta pagano religiosa.

En la actualidad, son tres los cargueros. La festividad inicia la noche del día 5 de enero, con el “ensayo real”, en casa del carguero, en este caso, Humberto Bravo Laureán, director de la banda Zacanense, que en esta ocasión acompañó a los danzantes.

Termina el ensayo, cenan y se van a descansar; al otro día deberán presentarse en casa del carguero, ”al cuete”. Apenas amanece y ya se escuchan las mañanitas al Niño Dios, que han colocado en un pesebre; luego llevan a cabo el levantamiento del niñito; confeti con dulces son lanzados entre la multitud que se ha congregado, luego de que han ido con música, a traer a los compadres del carguero. 29 danzantes, además de Salvador Méndez Servín como Tatá K’eri y Paloma Murguía Bravo, la maringuía.

Se ha terminado el protocolo del levantamiento; los padrinos, en este caso Dionicio Méndez Ceras y esposa, llevan en brazos al niñito y recorren la casa del carguero, para que se persignen ante la imagen del Niño Dios. En tanto, sirven el almuerzo a los asistentes.

Formados, los danzantes acompañan a cargueros y compadres a llevan el nicho con el niñito hasta la iglesia donde habrá de ofrecerse la homilía exprofeso; la banda Zacanense los acompaña, con velas de cera encendidas y los candelabros con incienso que aromatiza el ambiente. Al término de la misa, Los Viejitos danzan dentro de la iglesia; salen y regresan a la casa del carguero.

 

En tanto, se han organizado las cocineras, las meseras, la mesa con el presidente, secretario y asistentes; un comandante que habrá de nombrar a los policías; una carretilla como ambulancia del sector salud; un altar para la reyna y sus princesas; la cantina y por supuesto, la “colgadera”, donde habrán de atar de la cintura con un lazo a la persona que rompa las reglas y no acate los que marca el “reglamento”, y subirlo lo más alto que se pueda. Varía el castigo, si es reincidente u opuso resistencia, entonces es colgado de los pies. Se les da un vaso con destilado de agave o de cebada, y se le impone una multa que deberá entregar en la mesa de la presidencia.

Han regresado de la misa a la casa del carguero. Se les otorga a danzantes y músicos, permiso para que salgan a trabajar; irán a casas donde hay alguna de las vírgenes, santo o fue carguero, a bailar. Aproximadamente a las dos de la tarde, deberán ser localizados por un grupo de “correos”, ahijados del carguero, preferentemente, quienes disfrazados de lo que sea y como sea, lo importante es que sea estrafalario, quienes llevarán una carta emitida por la presidencia, donde se les invita a que regresen a la casa del carguero a ingerir los sagrados alimentos.

 

Tortillas a mano, tamales y corundas de maíz, tatemado con arroz, será la comida tradicional, pero antes, habrá botana, los cueritos y sancochados a pie de cazo; refrescantes y suculentas bebidas elaboradas a base de destilados naturales como la cebada y el agave.

Van llegando los danzantes, los músicos y al menos media docena de “correos”, a la casa del carguero, a eso de las tres de la tarde; se lleva a cabo “el encuentro”, donde jóvenes, familiares de los cargueros, lanzan naranjas, dulces, confeti y colaciones, a manera de recibimiento y que son bienvenidos a la comida. Calmada la tempestad, Los Viejitos entran bailando El Zorcico; frente al pesebre, donde está el nicho con el Niño Dios, terminan la danza, comen y descansan.

 

La tarea de los “correos” no termina aquí; se reportan ante la presidencia, donde bailan; también en la cocina o no les darán de comer; ante el altar de las reinas y si se puede, ante los que prepararon los enormes cazos de carnitas. Regularmente son cumbias; los policías deberán cuidar que no bailen otros o los colgarán.

Todo aquel que llegue a la fiesta, deberá reportarse ante la presidencia o corre el riesgo de que lo cuelguen, máxime si es familiar; quienes vayan a tomar fotografías, deberán portar un permiso o serán multados. Así es la regla, así son los usos y costumbres. Los vendedores ambulantes pagan piso o decomiso de mercancía.

 

Todos los lugares tienen nombres; la presidencia, por ejemplo, #La Cuarta Transformación; #Concejo Comunal de Zacán; #Los Huachicoleros; #Me Canso Ganso; “Las Chorriadas”, “Tatá Res”, y muchos más del ingenio zacanense.

Seis de la tarde, habrá de llevar al Niño Dios al atrio del templo, donde danzarán Los Viejitos, posteriormente y cuando ya empieza a oscurecer, llevar el nicho al segundo carguero del 7 de enero.

En la calle, frente a la casa del siguiente carguero, se forman Los Viejitos en dos filas y alzan al cielo los bordones adornados de listones de colores y cascabeles; compadres de Humberto Bravo entregan el nicho con el Niño Dios a compadres del nuevo carguero; familiares e invitados, dan la bienvenida, las mujeres con una flor en la mano y los varones con una vela de cera encendida.

 

Habrán de entrar bailando El Zorcico a la casa del nuevo carguero, es colocado en el nuevo pesebre; terminan de bailar y tras la cena, a descansar de nuevo y alistarse para al amanecer, “al cuete”, iniciar con el proceso ya descrito. “El cuete”, es un cohete que lanzan al aire y el tronido anuncia que ya es hora de presentarse en casa del carguero.

la danza fue acompañada ahora por la orquesta de música del pueblo. Por la noche habrán de entregarlo al carguero del último día, el 8 de enero de 2019.

 

Después de la comida, un breve descanso, ya es el tercer día de danza y ya son menos los danzantes, apenas llegan a 20. Habrá que salir más temprano, ir al atrio del templo y posteriormente a visitar los tres nuevos cargueros.

 

Se inicia con el que tendrá la fiesta el 8 de enero de 2020, y es Ramiro Galván Campos y Ofelia Guerrero; son recibidos en la calle, entran bailando. Se ofrece a los visitantes pozole o nacatamales.

El segundo día, es decir, el 7 de enero, será en casa de Indalecio Morales, y el tercer día, 8 de enero próximo, el carguero será J. Reyes Murguía Navarro y esposa Josefina Valencia. Son las diez de la noche, la festividad y adoración del Niño Dios a terminado por esta vez.