La detención de Meng Wanzhou, la directora financiera del gigante tecnológico chino Huawei, ha abierto un nuevo capítulo en las tensiones de la compañía china con el gobierno de los Estados Unidos. Wanzhou fue arrestada por que el gobierno de EE.UU. consideró que  Skycom, una compañía subsidiaria de Huawei, fue usada por China para evitar las sanciones económicas a Irán y podría enfrentar hasta 30 años de prisión por cargos de conspiración.

En las últimos meses, la compañía china ha enfrentado prohibiciones varios países occidentales como Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Alemania y Japón. Debido a que los gobiernos de estas naciones, consideran que los dispositivos fabricados por Huawei pueden ser usados para actividades de espionaje, lo que sería un peligro para su seguridad nacional.

Estas acusaciones se deben a que, el fundador de Huawei, Ren Zhengfei tiene vínculos con el ejército de la República Popular China, ya que él fue oficial de dicha institución; a lo anterior se añade que en el 2017 entró en vigor una norma que establece que todas las empresas chinas deben “apoyar, cooperar y colaborar con el trabajo de inteligencia nacional”. Por lo que, siendo Huawei ya el mayor productor de dispositivos móviles del mundo, algunos gobiernos creen que estos dispositivos podrían ser utilizados para actividades de espionaje que favorezcan a China.

Ante estas acusaciones, los directivos se Huawei defendieron la independencia de la empresa, diciendo que estaban siendo parte de una guerra comercial.