El 2021 y la encarnizada lucha por el poder

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EJE POLÍTICO

El 2021 y la encarnizada lucha por el poder

Por Víctor Americano.- Sean de cualquier color partidista o de cualquier ideología, un presidente de México, gobernador o alcalde, al ganar en las urnas, están obligados a gobernar para todos los ciudadanos sin distingos, lo cual en el discurso se escucha incluso como un poesía, pero aplicarlo en la realidad, es más complicado, no por la política en sí, sino porque la política la practican seres humanos, ellos y ellas, con demasiadas complicaciones, intereses, complicidades, compadrazgos, nepotismo y actos de corrupción, en base a tres cosas: El poder, sus economías personales y el reloj electoral.

EL PODER

Una de las frases más elocuentes de Cornelio Tácito, gran historiador y orador romano, señalaba: “El poder conseguido por medios culpables nunca se ejercitó en buenos propósitos”. Y es que históricamente, ha habido una maldita costumbre de lograr el poder a costa de lo que sea, llámese fraudes, acciones ilícitas, compra de conciencias y hasta el pactar con la delincuencia organizada, para lograr posiciones privilegiadas en la política mexicana. Pero, los que lo hagan de esa manera, ¿cómo van a gobernar o legislar tranquilos y apegados a la ley, si tienen mil compromisos -tanto lícitos, como  ilícitos- que atender antes de beneficiar a la gente?

Querer llegar al poder a costa de lo que sea, incluso es un delito, pero querer llegar al poder, para hacer las cosas peor que el antecesor, es casi psicópata.

Nunca como hoy han quedado al desnudo tantas corruptelas de la clase política, nunca como hoy hemos sido testigos de la voracidad de gobernadores y/o ex gobernadores. Nunca como hoy, nos hemos enterado de personajes de la clase política privilegiada siendo investigada por múltiples propiedades, millonarias transacciones bancarias y hasta tráfico de influencias.

ECONOMÍAS PERSONALES

Esa enfermedad “progresiva e incurable” (sic), llamada poder, nos lleva a una cadena de obsesiones de la política, como por ejemplo, lograr economías personales y/o de grupo, con base en las posiciones políticas.

He platicado y entrevistado a muchos políticos en esta carrera periodística, desde Vicente Fox, hasta el Doctor Mireles; desde el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, hasta Enrique Peña Nieto; gobernadores, senadores, diputados federales, locales, alcaldes, regidores, candidatos, secretarios de Estado, en fin… el hecho está en que he notado una diferencia en sus respuestas o charlas, cuando empiezan en la política, cuando llegan con todas las ganas de cambiar el mundo, a cuando empiezan a conocer las entrañas del sistema político mexicano; un cambio de 180 grados, en la mayoría, porque se enteran de cómo es el “teje y maneje” y como se llegan a los acuerdos en términos generales, lo cual no justifica la corrupción.

Una de esas terribles situaciones, es hacer de la política un jugoso negocio; ya lo dijo el, expresidente de Uruguay, José Mujica: “A los que les gusta mucho la plata, hay que correrlos de la política. Son un peligro”. Creo que en México nos quedaríamos actualmente, con menos de la mitad de los servidores públicos, no voy a exagerar, pero los mexicanos corremos tanto peligro con funcionarios corruptos, que venderían hasta su madre por 500 pesos, como con la delincuencia organizada y también con una sociedad corrupta y sin valores, porque de ahí sale todo lo demás.

No sé ustedes amables lectores, pero yo no conozco un político pobre, ninguno. Y es que la verdad lo malo no es tener dinero, si te lo ganaste trabajando de manera honrada, ¡está bien!, lo terrible es ganarlo con base a corruptelas y después darse golpes de pecho.

RELOJ ELECTORAL

Y bien, el proceso en que el político encuentra su círculo vicioso, es en cada jornada electoral, el no querer soltar el “hueso”, buscar a costa de todo y de todos, perpetuarse en el poder, ya sea con reelecciones –actualmente- o dejando a gente que le proteja las espaldas y/o intereses. Como dijo el español, Julio Anguita: “Quien vota por los corruptos, los legitima, los justifica y es tan responsable como ellos”.

Lo anterior nos retrara como país, de pies a cabeza. Y no hablo de las actuales autoridades nada más; sino desde las épocas del PRI, del PAN, del PRI de nuevo y ahora de Morena. Personajes corruptos los hay en todos los partidos, algunos camaleónicos que cambian de color de acuerdo a sus intereses. Aunque en honor a la verdad, aún quiero creerle al actual presidente López Obrador el hecho de acabar con los corruptos, el problema está en que tendría que meter a varios ex presidentes a la cárcel, a líderes sindicales que ahora lo apoyan, y a funcionarios de todos los partidos políticos, PRI, PAN, PRD y demás, incluyendo el que fundó, sí, el partido guinda. De entrada ahí están los casos recientes de Rosario Robles y Juan Collado,  además de los señalamientos contra Manuel Bartlett y la escandalosa renuncia de Eduardo Medina Mora.

Total, el reloj electoral manda, es el Alfa y Omega, es la piedra angular de la política; nadie quiere pagar ningún costo político cerca de una elección, todos hablan bonito y se convierten en “pueblo”, cuando estamos en proceso electoral. “¡Creí que eras un monstruo, pero eres tierno y sensible!”, le dice una niña a un Frankenstein en un meme de hace años para acá, “Es que estoy en campaña electoral”, responde el monstruo, con una flor en la mano. Ya verán que en Michoacán, veremos muchos Frankestein disfrazados de ternura y sensibilidad, rumbo al 2021, donde van de por medio, la gubernatura, las presidencias municipales y las diputaciones locales y federales.

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