Educación y Desarrollo en Michoacán, por Salvador García Espinosa

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EL DERECHO A LA CIUDAD

EDUCACIÓN Y DESARROLLO EN MICHOACÁN

Salvador García Espinosa

Ahora que, como consecuencia del proceso electoral se comenzarán a expresar proyectos e ideas sobre como impulsar el desarrollo de Michoacán, para generar empleos y mejorar la calidad de vida de los habitantes del estado, sería muy importante que no se olvidarán de un aspecto fundamental: la Educación.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos conocida por sus siglas OCDE, establece que la educación, al igual que el avance tecnológico y el fortalecimiento de los mercados, es un elemento sine qua non del desarrollo. En el documento titulado “Cómo crecen las regiones”, publicado en el 2009, se expone que “…la capacidad de innovación no es el único recurso para el crecimiento de las regiones. Igualmente, importante es su habilidad para formar población bien educada, atraer y retener gente talentosa, estar bien conectados al mercado global, y tener un ambiente y sistema infraestructural amistosos para los negocios y un mercado de trabajo funcional”.

En el ámbito nacional, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), mide la capacidad de las ciudades mexicanas para atraer y retener inversiones y talento, destacan los indicadores educativos, pues en las ciudades, como en los estados, el nivel de productividad de las empresas y de las personas, así́ como su prosperidad y bienestar, se consideran estrechamente vinculados al acervo local de capital físico y humano. En virtud de que el talento como la inversión tienden a gravitar hacia los lugares donde pueden obtener los mejores retornos económicos y sociales; es decir, aquellas ciudades con mayor competitividad son las que maximiza la productividad y el bienestar de sus habitantes.

Un indicador que ilustra la falta de relación entre educación y desarrollo, es la migración de la población altamente calificada, es decir, con licenciatura o posgrados, que tienen que buscar empleo fuera de la localidad de origen o en aquella en la que estudiaron. Por ejemplo, Morelia destaca por la concentración de instituciones educativas en la entidad. Sin embargo, el 37.01% de la población altamente calificada, emigra a otras entidades del país, en Uruapan este porcentaje asciende a 43.65%, mientras que en Zamora se agudiza, pues emigra el 57.75% de la población. En otras palabras, la inversión pública que realizan en educación, tanto el Gobierno Federal como el Estatal, no necesariamente impacta en la estructura productiva de Michoacán.

Resulta impostergable, que la preocupación gubernamental tradicional con énfasis en la  cobertura educativa, sea complementada con la pertinencia de los programas educativos en el contexto regional y esto debe ser una prioridad para el Gobierno Estatal, impulsar que el conjunto de las Instituciones de Educación Superior (IES), es decir  universidades estatales, institutos tecnológicos,  universidades tecnológicas, normales y centros de investigación, públicos y privados, continúen con la formación de profesionales que cumplan con los papeles que la sociedad actual les demanda, pero además garantizar su pronta inserción laboral en la solución de los principales problemas de la sociedad, pero además se impacte positivamente en impulsar los sectores productivos estratégicos de la entidad.

Algunos datos que ilustran el desfase entre la realidad educativa y la productiva del estado de Michoacán, son por ejemplo el hecho que es innegable que el sector turístico es uno de los de mayor demanda en la entidad. Sin embargo, del total de alumnos matriculados en instituciones de educación superior, sea en programas de licenciatura, maestría o doctorado, solo el 0.35% de la matrícula cursa un programa sobre Turismo, sea sobre su administración, promoción, gestión. En contraste el 9.8% del total de la matrícula, cursa la carrera de Derecho.

De todos es conocida la relevancia que año con año adquiere el puerto de Lázaro Cárdenas como el principal puerto mexicano intermodal mar-carretera-ferrocarril de comercio entre los países de Asia Pacífico y México. Sin embargo, la matricula total que cursa programas relacionados con logística, comercio internacional, negocios internacionales y programas afines a lo que demanda la operación del Puerto, representa el 1.15%, pese al impulso comercial que ésta actividad genera.

De igual forma, considerando que Michoacán tiene 247 kilómetros de litoral al Océano Pacífico, la población económicamente activa que se ocupa en actividades pesqueras es apenas del 0.029%, algo muy insignificante considerando el potencial que representa la explotación y aprovechamiento de dicho litoral. Los programas educativos del rubro pedagógico concentran en total el 2.91% de la matricula en instituciones de educación superior, públicas y privadas; cantidad muy significativa si se considera que el total de los programas de ingeniería suman el 4% de la matrícula total.

Los ejemplos son múltiples y muy diversos, por esto, es necesario que se estructure un proyecto donde participen todas las entidades, por ejemplo, las IES deberían de instrumentar un programa se seguimiento de egresados. Las empresas deberían de generar estrategias para atraer talento específico a industrias intensivas en conocimientopor medio del otorgamiento de becas y trabajo conjunto con las IES. Se deben genera espacios para la atención de problemas reales que constituyen temas de estudio en los programas educativos. 

Finalmente, se debe comprender que el impulso al desarrollo de las actividades económicas pasa necesariamente por el rubro educativo y la pertinencia de los programas educativos que se imparten en las diferentes Instituciones de Educación Superior (IES). No se trata de convertir a las IES en generadoras de mano de obra calificada de la industria y olvidar los programas del área de humanidades, como Historia, Filosofía y el Derecho, entre otras.

Se trata de encontrar un escenario de equilibrio entre instituciones educativas, industria y gobierno, que garantice que las inversiones realizadas en educación, se transformen en acciones de impulsos al desarrollo de la entidad, pero que, de igual forma, la prosperidad económica en sectores económicamente claves de la entidad, se conviertan en el principal impulso para la diversificación y pertinencia de los programas educativos. Solo así, se logrará que Michoacán sea altamente competitivo y en lugar de que la población altamente calificada tenga que emigrar en busca de trabajo, sea la entidad, un polo de atracción de personas que llegan para impulsar la generación de conocimiento, tecnología e innovación.