Educación para el Desarrollo Sostenible. El análisis de hoy del Dr. Salvador García Espinosa

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El Derecho a la Ciudad

EDUCACIÓN PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE

Por Salvador García Espinosa.

Hoy en día, de todos es conocido el hecho de que las actividades que como seres humanos hemos desarrollado a lo largo de muchos años han generado impactos negativos sobre los diversos ecosistemas, e incluso sobre el Planeta Tierra, a grado tal, que nuestra propia supervivencia hoy está en peligro. Pues los cambios generados, como el calentamiento global, la contaminación del aire y el suelo, la escasez de alimentos, agua y demás recursos naturales resultan muy difíciles de revertir.

Muchos de nosotros hemos escuchado del desarrollo sostenible, de la sustentabilidad e incluso, estas palabras ya forman parte de nuestro lenguaje cotidiano. Pero una cosa es el discurso y otra muy distinta los hechos. Un estudio reciente de la UNESCO, en el que se examinaron documentos de política educativa de diez países, muestra que la sostenibilidad se asocia principalmente con la enseñanza de conocimientos científicos sobre el medio ambiente. Esto no es suficiente para llevar el poder transformador de la educación a su máxima expresión.

Para garantizar nuestra propia supervivencia debemos aprender a vivir juntos de forma sostenible en este planeta, y eso comienza por cambiar la forma en que pensamos y actuamos como individuos y sociedades. Es en este marco que se considera a la Educación como la pieza clave sobre la cual garantizar la edificación de un mundo pacífico y sostenible, para la supervivencia y la prosperidad de las generaciones presentes y futuras.

A pesar de las evidentes manifestaciones del cambio climático, que día con día observamos en nuestras ciudades, como son: las altas temperaturas, la incidencia de lluvias torrenciales seguidas de amplios periodos de sequía, etc. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el 47% de los programas educativos de enseñanza en más de 100 países no hace referencia al cambio climático, y sólo 20% de los docentes son capaces de explicar cómo se debe actuar al respecto del Cambio Climático. Esta es una situación sumamente alarmante, si se considera que no se está formando a las nuevas generaciones bajo la realidad ambiental prevaleciente y que, de su actuar dependerá en gran medida nuestra existencia como especie humana en el Planeta.

Ante este desolador escenario es que surgió la necesidad de que la educación abordara los crecientes desafíos relacionados con la sostenibilidad, y la UNESCO lanzó la Educación para el Desarrollo Sostenible (EDS). La EDS busca impulsar el empleo de una pedagogía innovadora y orientada a la acción, para que las y los educandos puedan desarrollar el conocimiento y la conciencia necesarios, y llevar adelante acciones para transformarnos como sociedad, hacia una más sostenible.

El objetivo, sin duda que es ambicioso, pero de ese tamaño es el reto que enfrentamos. La EDS tiene como objetivo lograr la transformación personal y social necesaria para cambiar de rumbo ambiental del Planeta. A ese respecto Stefania Giannini, Subdirectora General de Educación de la UNESCO señala puntualmente: 

“Nos preguntamos cada vez más si lo que la gente aprende es realmente relevante para sus vidas, si lo que aprenden ayuda a asegurar la supervivencia de nuestro planeta. La educación para el desarrollo sostenible puede brindar los conocimientos, la conciencia y las acciones que empoderan a las personas para transformarse a sí mismas y transformar las sociedades”.

La magnitud del reto nos obliga a sumar esfuerzos, uno de los ámbitos de acción prioritaria de la EDS es el relativo a la acción a nivel local; se hace hincapié́ en la importancia de las acciones en las comunidades, ya que es ahí donde es más probable que tengan lugar las acciones de transformación más significativas.

La EDSreconoce a las juventudes como agentes fundamentales para abordar los problemas de sostenibilidad y los procesos de toma de decisiones asociados. De aquí que la forma en la que se eduque a los jóvenes será decisiva para nuestra supervivencia en el Planeta.

Otro de losámbitos de acción prioritario es elrelativo al “fortalecimiento de las capacidades de las y los educadores, la atención se centra en empoderar a los educadores con los conocimientos, las habilidades, los valores y las actitudes necesarios para la transición a la sostenibilidad” ahí es donde las instituciones de educación superior (IES), deben asumir una responsabilidad en términos de fomentar esquemas de capacitación hacia los docentes de otros subsistemas educativos, a fin de proporcionarles los conocimientos necesarios en la materia.

Las Universidades, y más las públicas estatales, tienen mucho por hacer a fin de contribuir en asegurar que las personas, particularmente docentes y alumnos, sean capaces de comprender los desafíos relacionados con la sostenibilidad, ser conscientes de su relevancia para las realidades circundantes y adoptar medidas para el cambio; a fin de impulsar transformaciones estructurales en los actuales sistemas económicos y sociales, promoviendo valores alternativos y métodos contextualizados.

Lo más relevante que debe comprenderse es que es urgente e impostergable una transformación de la Educación, y junto con ello las instituciones educativas, para abordar los nuevos riesgos y oportunidades que plantean las tecnologías emergentes para el desarrollo sostenible. La Educación para el Desarrollo Sostenible debe considerarse como una invitación a unirse en un propósito común y urgente.