Morelia, Michoacán., a 28 de febrero de 2018.- Ricardo Anaya es un dos caras,  es un mentiroso y es un corrupto. Se ha dedicado a lavar dinero y ha aprovechado su posición como diputado federal, como Presidente del PAN y ahora como candidato a la Presidencia, para mentirle al pueblo de México y para enriquecerse de manera ilegal, con posibles moches, afirmó el diputado Roberto Carlos López García.

En tal sentido, el legislador, integrante del Grupo Parlamentario del PRI, en el Congreso del Estado, afirmó que el lavado de dinero, los moches y la triangulación de recursos son delitos que se tienen que perseguir y castigar.

López García consideró que el candidato a la presidencia de la república tiene más escándalos por su riqueza inexplicable que cargos públicos; además, recordó que también se benefició de un esquema financiero de lavado de dinero y obtuvo ilícitamente más de 54 millones de pesos.

Agregó que en 2014, siendo Diputado Federal, le compró un terreno en 10 millones de pesos, a su amigo Manuel Barreiro, que dos años después vendería como bodega en una compra-venta simulada por 54 millones de pesos.

“Anaya declaró en su 3 de3 que ganaba 90 mil pesos mensuales. ¿Cómo le alcanzó el dinero para comprar un terreno de 10 millones de pesos y para mantener su estilo de vida en Atlanta?”, afirmó el legislador quien también resaltó que el aspirante a la presidencia de la república no ha ofrecido documentación que lo respalde sobre la hipoteca de su casa que aparece en su declaración.

“La realidad es que, siendo Presidente Nacional del PAN, Ricardo Anaya participó en una ingeniería ilícita para lavar dinero”, añadió Roberto Carlos, quien explicó que Manuel Barreiro y Ricardo Anaya contrataron a unas personas para que ocultaran la ruta del dinero, para que los 54 millones de pesos que llegaron a las cuentas de Ricardo Anaya recorrieran distintos países y dijo que esto se sabe “porque precisamente las personas que ellos contrataron para ocultar el dinero, ya contaron la historia y ya implicaron a ambos en esta triangulación, que incluye empresas fantasma y lavado de dinero”.