Despacio que vamos de prisa “El Derecho a la Ciudad” #Columna

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EL DERECHO A LA CIUDAD

Despacio que vamos de prisa

Por Salvador García Espinosa.- Este dicho popular, como muchos otros, encierra una verdad seguramente producto de la experiencia, así lo he pensado siempre, pero hasta la semana pasada comprendí, al tener la oportunidad de presenciar una conferencia del Dr. Carlos Gershenson, En el Instituto de Radioastronomía de la UNAM, que detrás de este principio, de lento es más rápido, existe algo mucho más complejo.

Dr. Carlos Gershenson

Y es que precisamente en esta complejidad que el Dr. Gershenson se especializa, señala que de la misma forma que el telescopio permitió permitió el estudio de objetos cada vez más lejanos y tenues en el cielo,o el microscopios para el ámbito de la microbiología, las computadoras, hoy en día, posibilitan el análisis de un elemento y sus múltiples interrelaciones con otros elementos a través de modelos matemáticos. A diferencia del tradicional análisis de las ciencias reduccionistas que simplifica y aísla un elemento, para pretender predecir su comportamiento, lo complejo alude a un “entretejido” de relaciones que son las que verdaderamente permite explicar, estadísticamente, el comportamiento del Sistema.

¿La complejidad urbana?

El ámbito urbano y la problemáticas que persisten en las ciudades, resulta ser un campo fértil para la aplicación de los principios de sistemas complejos, pues cualquier elemento que consideremos de la ciudad: transporte, vivienda, seguridad, calidad del aire o cualquier otro, se interrelaciona con otros factores y esta interrelación no siempre es unidireccional, por lo que la posibilidad de predecir su comportamiento, permite hablar de sistemas que se autorregulan constantemente.

Con el propósito de ejemplificar lo anterior, pensemos en el transporte público, su análisis con base en sistemas complejos comprendería al menos ocho factores: la necesidad de desplazarse, los horarios en que se realizan dichos desplazamientos, la cantidad de personas que demandan el servicio de transporte, la infraestructura y tecnología disponible, la sociedad que engloba no solo a los usuarios, sino a operadores, dueños y todos aquellos que directa e indirectamente interactúan con el sistema y por último lo concerniente al plano normativo de planeación y regulación del sistema y obvio de la ciudad.

¿Porque despacio?

En el caso de los peatones, se observa un comportamiento muy similar al de los gases, cuando el flujo es “laminar”, es decir, ordenado, el flujo es máximo. Cuando el flujo es turbulento, las partículas (peatones) se mueven más caóticamente, y esto produce huecos en algunos lugares, amontonamientos en otros, disminuyendo la cantidad de partículas que fluyen en la dirección deseada. Para el caso del transporte público, específicamente el caso del metro en la Ciudad de México, las investigaciones realizadas proporcionan elementos que contribuyen a resolver algunos de las problemas que presente y hacer más eficiente su funcionamiento.

Para el caso del metro, indicar a los usuarios donde se ubicaran las puertas de acceso a los vagones, propició que en lugar de distribuirse uniformemente a lo largo del anden, formaran filas de espera a los costados, para permitir en un primer momento salir a los pasajeros, antes de iniciar el ingreso. Hoy en día, aún y cuando las filas puedan ser muy extensas, los usuarios esperan pacientemente pues han comprobado que al final ingresarán al metro con mayor prontitud y seguridad que mediante el otrora tradicional empujón.

De hecho un caso muy práctico y conocido, es el “uno y uno” que permite una autorregulación del tráfico y aunque aparentemente el detenerse pueda propiciar invertir más tiempo en traslados, la experiencia indica que el balance final tiempo-distancia del recorrido resulta más eficiente.

¿Porque dinámico?

Para el caso de los trenes, se concluye que pretender que pasen a un mismo intervalo de tiempo y que la espera sea el mismo lapso de tiempo en cada estación, no resulta lo optimo, pues los pequeños retrasos en estaciones nodales o en horas pico, ocasionan retrasos e ineficiencias que pueden llegar a colapsar el sistema. El organizar el flujo de salida, y dar suficiente tiempo produce que, aunque se tenga un tiempo “nominal” mayor al tiempo originalmente pensado, en la práctica evita el caos en las puertas, y permitirá, que el tren pueda arrancar de nueva cuenta, y el tiempo que dura detenido, aunque en principio mayor al tiempo acordado, es menor al que se continuara con el caos tradicional de entrada y salida. Al final del día, lo que se logra es que el usuario llegue más rápido a su destino.

Aplicaciones similares se han realizado para el caso del tráfico vehicular y el funcionamiento de los semáforos, dónde el modelo permite afirmar que no es la simple sincronización de los semáforos lo que garantiza la eficiencia en la movilidad, pues la cantidad de vehículos que circulan, estará determinada en gran medida por la velocidad de traslado. El modelo permite afirmar que el funcionamiento mas eficiente de movilidad en una ciudad se obtiene a través de una conjugación dinámica de los parámetros de velocidad y tiempo, de forma tal que en una misma vialidad, los límites de velocidad puedan modificarse de acuerdo con la cantidad de tráfico vehicular presente.

Múltiples aplicaciones

Durante la conferencia, mientras escuchaba los comentarios sobre su posible aplicación en el caso del comportamiento de las estrellas, el campo de atracción que ciertos cuerpos celestes ejercen sobre otros, pensaba en su aplicación para el análisis de la inseguridad en una calle zona de la ciudad, cuantas variables inciden, iluminación, cantidad de vehículos, naturaleza del usos de suelo, característica de las construcciones, horarios de los establecimientos comerciales o de servicios, etcétera. Así como en la determinación de los costos indirectos que genera para la ciudad un desarrollo habitacional edificado en la lejanía del cerro, lo que implica en servicio de recolección de basura, vigilancia, suministro de agua potable, drenaje, electricidad, transporte público, el tiempo de traslado de sus habitantes, el costo del transporte, etc.

Las aplicaciones de los sistemas complejos son innumerables y resulta indispensable su aplicación como herramienta de análisis, pues la complejidad urbana así lo demanda, las posibles soluciones de los problemas urbanos, se encuentran en el análisis que se hagan sin ignorar su complejidad, a fin de lograr la construcción de ciudades que propicien mayor calidad de vida a sus habitantes.