Ciudad pensada para mujeres, por el Dr. Salvador García Espinosa

372

EL DERECHO A LA CIUDAD

CIUDAD PENSADA PARA MUJERES

Salvador García Espinosa

El día de ayer lunes 25 de enero, se dieron a conocer los resultados del Censo 2020 y la población total del país se calcula en 126 014 024 de habitantes, de los cuales 51.2% es decir poco más de 64.5 millones son mujeres. Esta diferencia, aunque parezca poco significativa, cuando se analiza por grupo de edades, la diferencia se acentúa y al menos entre la población de entre 25 y 49 años, las mujeres son 3% más que los hombres.

Ahora si bien, la diferencia numérica entre hombres y mujeres pudiera parecer mínima, la cuestión de interés aquí, es que existen diferencias significativas entre hombres y mujeres, sobre todo de índole laboral y de oportunidades, que conviene al menos señalar puntualmente a continuación:

Si bien el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 4 que refiere a Educación de Calidad y pretende impulsar un “… acceso igualitario a la enseñanza primaria, a la cobertura de la calidad de la educación y las oportunidades para el aprendizaje permanente a cualquier edad, con importantes consecuencias para las mujeres y las niñas”. En México, de la población de 15 años y más, 6 de cada 10 personas sin educación básica son mujeres. Las entidades con mayores porcentajes de educación son Hidalgo, Yucatán y Baja California Sur, mientras que, en Chiapas, Michoacán y Guanajuato, se presentan los menores porcentajes de educación. Hay que puntualizar que, de las personas con estudios de licenciatura o posgrado, la distribución es casi igual entre hombres (50.8%) y mujeres (49.2%).

En lo que refiere a Salud el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 3, en una de sus metas que refiere a la cobertura universal de los servicios de salud, con el objetivo de garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas y todos a cualquier edad. Sin embargo, para México, se estima que menos de la mitad de las mujeres (44.1%) están afiliadas alguna institución de salud.

Recientemente todos hemos escuchado de las medidas establecidas pro el INE para que los partidos políticos puedan postular a sus candidatos a puestos de elección popular, bajo criterios de equidad de género. A este respecto, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD 2020) destaca la importancia de que las mujeres ocupen más cargos públicos, lo que constituye un estímulo para que otras mujeres sean líderes para alcanzar una mayor igualdad de género. Para México, la información de la ENOE de 2019, estima que de cada 10 personas de 25 años o más que trabajan como funcionarias, legisladoras y autoridades gubernamentales, sólo 4 son mujeres.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad, en México las mujeres ganan, en promedio, 85 pesos por cada 100 pesos de los hombres. Esta brecha se acentúa conforme disminuye el nivel educativo de las mujeres, las mujeres trabajadoras con solo la primaria completa ganaron 23% menos que los hombres. 

La mayor brecha salarial esta en el comercio, con un 24%. Mientras que una mujer percibía, en promedio, 5 mil 543 pesos mensuales, un hombre ganaba 7 mil 300 pesos. Este sector emplea al 26% de las mujeres ocupadas. Solo en el sector agropecuario las mujeres ganan más que los hombres, sin embargo, en este los ingresos de las trabajadoras son significativamente menores en comparación con los de otros sectores analizados.

Sin lugar a dudas, que debería de ser obligatorio y no optativo que los centros de trabajo públicos y privados, asuman su certificación bajo la Norma Mexicana NMX-R-025-SCFI-2015 en Igualdad Laboral y No Discriminación, lo que permitiría reconocer aquellos sitios que cuentan con prácticas en materia de igualdad laboral y no discriminación, para favorecer el desarrollo integral de las y los trabajadores.

En el ámbito urbano se desea avanzar en el mismo sentido que el laboral, un ejemplo es el Banco Mundial que ante la premisa de que las ciudades modernas están diseñadas por los hombres y para los hombres, publicó un Manual para la planificación y el diseño urbanos con perspectiva de género.  

En dicho manual se considera que, si bien “Todos tenemos necesidades y rutinas diferentes cuando se trata de la manera en que accedemos a la ciudad”.Sin embargo, si “la ciudad se construye para un usuario masculino ‘neutro’ lo que deja de lado y desatendidas las necesidades, los intereses y los hábitos de las mujeres, las niñas y las minorías de género que la habitan”.

De forma tradicional, nuestras ciudades se han diseñado pensando en hombres heterosexuales y sin discapacidades, por lo que las mujeres, las niñas, las minorías sexuales y de género, y las personas con discapacidades, viven la ciudad de una forma en la que no se les contempló. Evidencias son muchas, que van desde los servicios de transporte, la deficiente iluminación en las calles, la ausencia de baños en los espacios públicos, etc.

Re-pensar y diseñar nuestra ciudad desde la perspectiva de género, permitirá marcar una clara diferencia, no solo para las mujeres, sino para todos los grupos minoritarios, 4.9% de la población presenta una discapacidad y de éstas el 53% son mujeres. Así que se podrían generar enormes repercusiones positivas pues al garantizar la libertad bajo una seguridad de la ciudad, no sólo se propiciaría el acceso de las mujeres al empleo y la educación, así como a salud y su capacidad de acción y decisión; sino de las demás personas, que hoy se excluyen de la ciudad en la que vivimos.