Hoy en día, quedan pocas dudas sobre los efectos dañinos que los humanos estamos causándole al medio natural. Problemas como el cambio climático, la contaminación de los océanos o la destrucción de hábitats naturales están amenazando el equilibrio en el que ha vivido la naturaleza durante millones de años.

Sin embargo, no todas las amenazas para nuestra supervivencia y la del resto de seres vivos del planeta son de una magnitud tan grande. Una de las más peligrosas es la preocupante desaparición de gran cantidad de especies de abejas. Esto, que está ocurriendo en todo el mundo, es especialmente cierto en países como Irlanda.

Las abejas, a pesar de parecer insignificantes debido a su pequeño tamaño, cumplen en realidad un papel fundamental para el mantenimiento de todo tipo de ecosistemas. Debido a que se alimentan de polen, tienen una gran importancia en el ciclo reproductivo de muchas especies diferentes de plantas.

Por desgracia, y debido a gran cantidad de motivos diferentes, muchas especies de abejas están acercándose a la extinción. En Irlanda, por ejemplo, un tercio de los 98 tipos diferentes de estos animales se encuentran cerca de desaparecer por completo. Esto causaría una tragedia ambiental sin precedente de llegar a ocurrir.

Y es que de estas 98 especies, 21 de ellas son extremadamente importantes para el equilibrio ambiental del país. Sin estas abejas, no solo desaparecerían muchos tipos de flores, sino gran cantidad de especies de plantas; e incluso, sería mucho más difícil para los cultivos humanos desarrollarse correctamente.

Por desgracia, parece evidente que esta tendencia a la extinción se está acelerando. Algunas de las especies que hoy en día se consideran como raras estaban presentes en toda Irlanda hace tan solo unas pocas décadas. En el mundo actual, sin embargo, solamente es posible encontrarlas en ciertas áreas del país, como la costa occidental.

¿Cuáles son los motivos para esta extinción en masa? Varios factores se han unido para disminuir los números de las abejas, pero todos ellos tienen una causa en común: están producidos por la actividad humana.

Así, por ejemplo, el aprovechamiento de cada vez más terreno para cultivar alimento, la contaminación y el uso excesivo de pesticidas son tres de los factores más peligrosos para la población autóctona de abejas. El problema es que, al tratarse de animales tan pequeños, los efectos no pueden percibirse a simple vista. Esto hace que la alarma ante el desastre haya tardado mucho en sonar.

Hoy en día, científicos de todo el mundo están tratando de encontrar una solución al problema que permita salvar a las abejas. Sin embargo, el esfuerzo para conservar el equilibrio ambiental tiene que provenir de todos los ciudadanos. Aunque parezca que nuestras acciones individuales no cuentan, es necesario que cada uno ponga un granito de arena para mantener el planeta en buen estado.

Con información de: Bioguia