Morelia, Michoacán.- 20 de marzo de 2018.- La directora de cine mexicana Issa López, logró llevarse el año pasado los aplausos y reconocimiento de la crítica nacional por su ingeniosa cinta de terror y suspenso con toques de fantasía “Vuelven”, ahora llega a decepcionar a expertos y cinéfilos con su nueva película “Todo mal”, la cual aborda las aventuras que vive un trío de primos que tienen en sus manos el imponente Penacho de Moctezuma, que regresa a su país de origen para una exhibición especial permitida por el gobierno de Viena.

 

Protagonizada por Osvaldo Benavides, en el papel de Fernando, un joven que trabaja en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE); Alfonso Dosal, como Matías, un músico y ex integrante de un grupo ficticio parecido a Magneto y Mercurio; Martín Altomaro, como Dante, un profesor y escritor frustrado; y Marcera Guirado, como Viviana, la prometida de Fernando, que decide dejarlo plantado en el altar; presenta al espectador una película con bastantes altibajos debido a las lagunas que tiene la historia.

 

De primera instancia se puede ver el interés de Fernando por que el Penacho de Moctezuma se exhibido en México, pero al ser abandonado en el altar por su novia, decide secuestrar el tesoro nacional y vivir unos momentos de borrachera, lo que hará Matías y Dante vayan en su búsqueda y sean también perseguidos por un par de matones que ansían tener la pieza.

 

Durante todo el transcurso de la película, el personaje interpretado por Osvaldo Benavides llega a rayar con lo exagerado y absurdo como una persona borracha que está dolida y decide realizar todo tipo de locuras con el Penacho que, en ningún momento se maneja que las autoridades internacionales descubrieron que no llegó a su lugar de origen.

 

Sumado a ello, el trío de primos no llegan a congeniar de tal forma que el espectador realmente piense que son entrañables y vivieron grandes aventuras, además de algunos flashbacks a su infancia que aportan poco o nada a la trama.

 

Dentro de los personajes secundarios, se encuentra Masiosare (interpretado por Sebastián Zurita), un músico que por momentos llega a cambiar de estilo, al pasar de un rockero relajado, una persona pacifista y un ladrón rumbo al final de la película, factor que resta aún más credibilidad y ritmo a la trama.

 

Los chistes o momentos donde la producción pretendía hacer el reír al público son poco o nada efectivos, tal es el caso del personaje de Alfonso Dosal, el cual viene huyendo de su pasado a lado de una boyband y en reiteradas ocasiones aparecen fragmentos de un videoclip grabado aparentemente en los 90s.

 

Otro factor que afecta severamente a la película es la falta de química entre Osvaldo Benavides y Marcela Guirado, con los que nunca se ve una relación real y mucho menos con los primos que conoce desde hace más de 20 años.

 

En conclusión, “Todo mal” es una película de comedia mal ejecutada, con vacíos en la historia que llegan a sobrepasar la lógica y actuaciones malas y exageradas de una fórmula más que gastada en el actual cine mexicano.

 

RED 113 MICHOACÁN/ Cris Quade