Morelia, Mich. 28 de diciembre e 2017.- En lugar de preocuparse por alcanzar las expectativas de quienes vieron la primera película de Jumanji, su secuela apostó por buscar un nuevo público y actuar sin demasiadas pretensiones. Esto fue un acierto.

El Jumanji original es un clásico y por ende algo difícil de igualar siquiera. Así que los productores de la nueva entrega decidieron enfocarse en un público que no la vio cuando estaba de moda. Los adolescentes.

Hay que recordar que el filme original tenía como protagonistas a dos adultos y a dos niños, en cambio, en este caso recurrió a cuatro adolescentes que se convierten en avatares adultos.

Los chistes son buenos y las secuencias de acción interesantes.

También la nueva historia evita incluir personajes de la película anterior y solo hace una pequeña referencia al personaje de Robin Williams, Alan Parrish, con su nombre tallado en un trozo de madera.

En la nueva versión en lugar de llevar la jungla a la ciudad, los personajes van a la jungla con sus traumas y problemas personales que son fuentes de chistes un tanto más picantes y acordes a esta época.

No obstante, la moraleja queda similar a la de la original, sobre un tema de valoración personal.

RED 113 MICHOACÁN/Redacción

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