Morelia, Mich.- Martes 8 de mayo de 2018.- Hablar de la Cruz Roja es sin duda hablar de la sensibilidad humana, de ayudar a los demás sin pedir nada a cambio y sin distinción. Y esta es una enorme tarea que se logra innegablemente gracias al voluntariado.

Este martes la Benemérita Institución celebra el día de su creación, en honor al aniversario de su fundador, el suizo Jean Henri Dunant en el año 1828.

Los “rojillos”, como se llaman con afecto entre ellos mismos los integrantes de la Cruz Roja, llevan en su corazón el ánimo de entregarlo todo ante alguna situación de desgracia. Son personas que llevan tatuado en su piel el lema: “En todas partes, para todos”.

Precisamente con motivo del Día Internacional de la Cruz Roja, este medio de comunicación platicó con Gabriela Ambriz Ferreira, quien se desempeña como paramédico en la institución.

Para ella la Cruz Roja es justamente la representación de lo humano: “Es una pasión por ayudar al prójimo sin recibir nada a cambio, si una persona es humana todo en el mundo podría cambiar, cualquier persona que sufra, ya sea por alimento, por un sufrimiento del alma, siendo humano haces un gran cambio en las personas. Eso significa para mi la Cruz Roja”.

Después de muchas emergencias atendidas, para Ambriz Ferreira ser paramédico de la Cruz Roja es una profesión: “Es una pasión, yo lo veo como una profesión, no como un hobby, es como una licenciatura, como una ingeniería. Tanto así que he gastado más en esto que en mi otra profesión (nutriología), enfocándome en la humanidad”.

 

“Súmense a esta red de humanidad”

 

Gabriela Ambriz invitó a la ciudadanía a sumarse a la Cruz Roja, a conocerla y a enamorarse de ella: “Es una institución voluntaria, no depende de gobierno, depende de los donativos, necesitamos de la sociedad, que crean, que confíen en nosotros, todo el personal está altamente capacitado en cualquier emergencia médica, prehospitalaria y en otras áreas.

 

“Invito a la gente a que forme parte del voluntariado, del área de juventud, no necesariamente tienen que ser paramédicos, pueden acudir a las comunidades, atender temas de pobreza, medidas de prevención, de salud, difusión de la doctrina de la Cruz Roja, súmense a esta red humanitaria”.

 

Ayudar a los demás te hace olvidarlo todo

 

Para amar más a la Cruz Roja es importante conocer sus historias y muchas de ellas, que siempre dan en el corazón, son las que viven sus socorristas.

 

Ambriz Ferreira compartió uno de estos momentos, de esos que nos hacen tener más fe en la institución: “Ha habido situaciones muy difíciles, en el momento tengo que ser muy fuerte, te cuento un caso de hace algunos días: llegamos al domicilio de una persona que tenía un problema médico, decidimos trasladarla por su gravedad y llegando al hospital, en el momento en que lo pasábamos de camilla a camilla el paciente cayó en un paro cardiorespiratorio.

 

“Comenzamos con las maniobras de reanimación, yo y un compañero fuimos las únicas dos personas que lo ayudamos, él murió por unos minutos, pero gracias a las maniobras recobró la vida, sentimos su pulso nuevamente y para nosotros también fue volver a la vida con él.

 

“Algo así te llena de mucha alegría, el saber que todo el esfuerzo, el cansancio, los años de urgencias medicas, todo el sufrimiento que tuviste que pasar para aprender estas maniobras, al verlo recompensado, al sentir ese pulso se nos olvidó todo, es algo inexplicable y hermoso”.